Sobre mí
¡Hola! Soy Yissel, una Coach Profesional Certificada que ayuda a las mujeres trabajadoras a crear la carrera de sus sueños sin sacrificar su salud, familia y valores personales.
Estoy ansiosa por ayudarte a transformar tu vida. Puedes empezar AQUÍ.
Si quieres los detalles sobre mi historia y por qué me dedico a esto, sigue leyendo…
Los años escolares…
Yo era la típica buena estudiante con sobresalientes (o el equivalente a 100 puntos / 5 puntos en mi sistema escolar).
Fui uno de los mejores estudiantes en mi pre-universitario vocacional en La Habana, y me gradué con honores de la carrera de Ciencias de la Computación en la Universidad de La Habana.
Fui un “éxito” según las medidas académicas. Pude cumplir y superar cada prueba y reto. Sin embargo, mi falta de confianza en mí misma y el nivel de estrés eran realmente altos. Se sentía como una rueda de hámster intentando cumplir las expectativas de todos a la “perfección”.
Mis padres, familia y maestros estaban muy orgullosos de mí. La presión por no defraudarlos era cada vez mayor, mientras seguía acumulando excelentes notas.
Una vez que terminaron los años escolares, mi vida cambió totalmente de la noche a la mañana.
La llegada a los Estados Unidos
El mismo año de mi graduación universitaria dejé a mi familia en Cuba y me vine a los Estados Unidos (Atlanta, Georgia), a los 23 años. ¡Qué aventura ha sido desde entonces!
La montaña rusa de los permisos de trabajo, aprender inglés, aprender a conducir, adaptarme a una nueva cultura, ayudar a mi familia en Cuba y trazar un camino para mí ha estado llena de lágrimas, celebraciones y mucho crecimiento.
Mi preparación técnica y las experiencias en Ingeniería de Datos (Data & Analytics), especialmente durante mis años en consultoría, me brindaron muchas oportunidades por las que estoy más que agradecida.
Acepté retos una y otra vez, salí de mi zona de confort y asumí más responsabilidades. Continué siendo una historia de “éxito” con premios y reconocimientos, ganando 6 cifras y comprando una gran casa.
La montaña rusa de victorias, derrotas y aprendizajes ha sido intensa. Cada historia de inmigrante puede ser bastante diferente porque nuestras experiencias, culturas y sueños son únicos. Cuando participé de voluntaria y co-líder del grupo hispano en mi trabajo anterior tuve grandes experiencias de humildad, dándome cuenta de mis propios privilegios.
Muchos hispanos luchan en trabajos mal pagados a pesar de sus excelentes títulos y otros ni siquiera pueden obtener una educación superior. Muchos inmigrantes luchan con sus documentos, permisos de trabajo o caminos de ciudadanía extremadamente largos.
Aunque nuestras historias y privilegios difieren, podemos identificarnos con nuestras luchas compartidas... La barrera del idioma, apoyar a nuestras familias, comenzar desde cero en un nuevo país, manejar el estrés o la depresión, y nuestras formas únicas de definir y buscar el éxito.
En mi búsqueda de logros profesionales, coleccioné grandes bonos y aumentos salariales. Sin embargo, aunque mi confianza mejoró, la presión del alto rendimiento me mantuvo en una rueda de hámster constante sintiéndome agotada y estresada la mayoría de los días.
Aunque tuve suerte. Eso sí! He afrontado todas las oportunidades con mucho esfuerzo, pero reconozco mi propia suerte. Sobre todo la suerte que he tenido de compartir este viaje con la persona más especial.
Mi historia de amor
Era una tarde lluviosa de finales del verano de 2009. Dos estudiantes universitarios se miraban en un banco bajo un hermoso árbol de la Universidad de La Habana. Allí estaba él, viendo a esta muchacha que parecía estar enamorándose de él, después de unas semanas de noviazgo.
No podía soportar no decir la verdad, y este parecía un momento tan apropiado como cualquier otro. Así que dijo… “mi familia y yo nos vamos pronto a Estados Unidos”.
Justo así, la prometedora historia de amor del primer verano en la universidad tuvo que enfrentarse a la realidad. Él tenía que irse.. No sabían cuándo, pero era cuestión de tiempo. Fue en ese momento, mientras las lágrimas caían por sus rostros tan fuertes como la lluvia misma, que ellos también se dijeron, por primera vez, “te amo”.
El momento agridulce se convirtió en semanas, luego en meses, mientras ella se daba cuenta de que sin importar cuánto durara, la relación valía la pena. Esperaron, se amaron y disfrutaron el tiempo tanto como pudieron. Los retrasos de inmigración jugaron a su favor, y los meses se convirtieron en unos pocos años. Años de amor, estudiando muy duro para las clases universitarias y desarrollando una relación fuerte.
Cuando llegó el temido momento de la partida de él, ella estaba tan preparada como pudo, aunque no fue fácil. Enfocó todo el dolor del amor perdido en su último año de universidad, manteniéndose tan ocupada como podía.
¿Relación a larga distancia? ¿Podrán volver a encontrarse? ¿Qué pasa si ella pierde sus "mejores" años en el futuro incierto con él?
Así lo hizo ella. Se recordaba a sí misma que no importa cuánto durara, valía la pena entonces, y eso es todo lo que importaba.
Cuando sucedió lo imposible y volvieron a abrazarse, nuevas lágrimas rodaron por sus rostros. Fue entonces que la experiencia agridulce empezó de nuevo, ahora en otro país, extrañando profundamente a su familia y apostando por una historia de amor que ha valido muchísimo la pena.
Han pasado más de 13 años desde aquel primer “te amo”, creciendo juntos, soñando y construyendo una familia. Ahora ya conocen mi historia de amor… la relación en la que más he invertido, y por la cual estaré eternamente agradecida, no importa cuánto dure…
Lo que cambió todo
He tenido mucha suerte de tener a Eduar a mi lado, apoyándome en mis propios sueños. Se ha subido a la montaña rusa conmigo, haciendo todo lo posible por comprender y ayudar, especialmente en mis momentos bajos de agotamiento.
Hubo un punto en el que realmente me cansé de la rueda de hámster, dándolo todo en cada proyecto en el trabajo y sintiéndome drenada. A pesar de que los próximos pasos para la promoción al siguiente nivel estaban de alguna manera claros, no tenía la energía para seguirlos. Mi mente y mi alma estaban en otro lugar...
Quería ser mamá, y desde el momento de esa decisión, mi vida se transformó de muchas maneras:
Empecé una búsqueda de autodescubrimiento, sanación y trabajo interior profundo a través del desarrollo personal, la terapia y el trabajo con coaches.
Dejé de perseguir el “camino tradicional del éxito” en el trabajo y comencé a encontrar lo que realmente quería para mí.
Me concentré más en la felicidad, la espiritualidad y el cuidado personal, al tiempo que ganaba un buen dinero.
Seguí construyendo mi propia carrera y sueños, además de la maternidad.
Sigo aprendiendo cada día cómo ser la mejor mamá que puedo ser.
He aprendido que cuanto más trabajo en mí misma, más feliz soy, mejores resultados logro y mi familia se beneficia más.
Lo que catapultó todos esos cambios fue cuando descubrí el coaching y pasé por el programa de certificación en IPEC. Me ayudó a dejar mi estresante trabajo de consultoría, tomar una posición diferente en una empresa más pequeña que ha valido mucho la pena y convertirme en una coach profesional.
El coaching realmente ha transformado mi vida por dentro y por fuera, y estoy emocionada de compartir ese regalo con todas mis clientes, mi comunidad y las mujeres en general.
Cada historia es única y yo no soy un unicornio. Solo he invertido lentamente en mí misma, en mis sueños, y ayudo a otras a hacer lo mismo y encontrar su propio camino.
Creo que las mujeres empoderadas pueden tener la carrera que desean, sintiéndose inspiradas, felices y abundantes. Creo que puedes tener la familia, el matrimonio y el éxito que deseas, en tus propios términos.
La trampa
"Espera...", puedes decir, "algo tiene que ceder... NO PODEMOS tenerlo TODO", y a eso yo digo…
Estoy de acuerdo 1000%. Ciertamente no podemos tenerlo TODO de la noche a la mañana. Puede requerir mucha paciencia, trabajo y ayuda, pero ES POSIBLE.
Ese es el trabajo que hago con mis clientes, llevándolas de estar abrumadas y estresadas, a crear las carreras de sus sueños sin sacrificar su salud, familia y valores personales.
¿Serás la próxima?